Álvaro Mendoza

  • (Santa Marta, Colombia, 19/08/1964)

Entre dos constantes se desarrolla mi trabajo.

La primera de ellas es el silencio, el silencio que atraca y ancla como efecto de la contemplación sosegada de paisajes solitarios.

La segunda es el anhelo de lo absoluto. En él intuyo lo instantáneo que, imagino, reposa en cada una de las cosas y que flota en el espacio que las contiene. Esa búsqueda esencial declara que hay algo velado, aparente, secreto en la realidad del observador distraído.

Guiado por una secuencia de revelaciones, me adentro a un lugar de percepciones casi melancólicas y por momentos violentas, percepciones que habitan entre dos lugares mentales, entre dos mares, el Caribe de mi infancia y el Mediterráneo en el que a través de la contemplación me adentro en el silencio. En una inmersión al vacío de las formas, a la soledad del paisaje, a lo indecible. Horizontes inalcanzables, infinitud.

Establezco un lenguaje que desarrolla un diálogo entre lo racional construido a partir de un mundo físico y lo intuitivo, y así traspasar lo evidente e ir al encuentro de lo esencial. En la materia de la pintura fluye la intuición, el instinto, el accidente. En la mezcla de los elementos, pigmentos, líquidos me adentro en la alquimia del color.

 

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